El acceso a la mayoría de los sitios web es gratuito, podemos conectarnos, bajar información, etc, pero el costo no es tan gratuito como nos lo muestran. El precio que pagamos es el de nuestras propias vidas, por lo que el producto somos nosotros mismos.
La idea de gratuitidad es una ilusión, ya que lo pagamos dando información privada, que es muy bien utilizada por las empresas de publicidad, ya que conocen nuestros gustos, preferencias, y todo lo relacionado con nuestra intimidad.
Esta información la brindamos a través de las redes sociales en forma consensuada, pero hay una forma por la que nos extraen información sin que nos demos
cuenta, somos rastreados por las llamadas "cookies", escanean nuestros correos, o también actúan a
través de nuestras búsquedas. De esta manera saben nuestros gustos y la
utilizan para darnos la publicidad más adecuada para nosotros, saben nuestras
preferencias religiosas, políticas, sexuales, que pueden ser usada en nuestra contra.
La web se nos presenta como gratuita y por una parte tiene algo de verdad, ya que
bajamos documentos, vídeos, nos conectamos, pero en realidad estamos
pagando un alto precio, nuestra privacidad. La web tiene información
nuestra ya sea porque la damos voluntariamente o nos la sacan a través
del escaneo de nuestro correo. Esta información es muy útil para las
empresas a la hora de mandarnos publicidad, ya que la información
siempre es poder en cualquier sector de la sociedad. Lo que debemos es
tener conciencia como usuarios y saber que información damos, ya que queda en
la red perpetuamente y puede afectar no sólo a nuestro presente ,sino también a nuestro futuro, y en definitiva qué pueden hacer con nuestros datos.
En mi opinión, creo que ahora mismo las redes sociales juegan un papel muy importante en nuestras vidas, y cada vez las incorporamos más a nuestras vidas diarias. Si no tenemos consciencia de su buena utilización, nos acabarán controlando y cuando nos demos cuenta, ya será muy tarde.
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