El 14 de octubre, que fecha a domingo, se puede decir que fue uno de los días más difíciles y desgarradores que pasamos, ya que el cielo estaba totalmente cubierto de humo y las cenizas volaban. Había varios incendios forestales activos, pero por la tarde-noche de este día fue cuando se originó el caos. El fuego se extendía rapidamente, ayudado por un clima muy caluroso y unas ráfagas de viento muy fuertes.
Los incendios cada vez iban a más, llegando así a la ciudad y poniendo en peligro a la población. Los vecinos que se vieron afectados tuvieron que salir a apagar el fuego (yo entre ellos) como pudieron, entre cubos y mangueras caseras que la gente traía de sus casas. Los bomberos no daban a basto, por lo que la ciudadanía tuvo que actuar por sus propios medios, incluso juntándose para hacer cadenas humanas y así distribuir el trabajo. Muchos vecinos tuvieron que ser desalojados de sus casas (como por ejemplo en el barrio de Navia, en el que yo vivo) ya que el fuego se acercaba y sus vidas corrían peligro. Muchas personas se echaron a la calle a ayudar, convirtiéndose así en héroes anónimos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario